¿Está lista tu empresa para transformarse?

En un post anterior, comenté que la solución a los desafíos que están enfrentando actualmente los empresarios y emprendedores no está en las respuestas de las personas con autoridad, los “jefes”. Para lograr los cambios que se necesitan en el interior de las instituciones, es necesario una verdadera transformación de las personas, aquellas que hacen que el cambio realmente suceda.

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Si las personas no evolucionan, la empresa no avanza. Así de sencillo. Si los “jefes” no se adaptan a las nuevas circunstancias, a la nueva realidad, la institución se queda rezagada en comparación con su competencia.

¿Cómo hago para transformar mi empresa? Es una pregunta que me hacen con frecuencia empresarios, pregunta que no tiene una respuesta corta ni sencilla. Mi respuesta los confunde más dado que lo que hago es hacerles una serie de preguntas incómodas, cuando lo que esperaban es una respuesta concreta de mi parte.

Se habla mucho de la necesidad de innovar en las empresas, de promover cambios disruptivos, o de contar con una gran capacidad de adaptación. Lo cierto es que todo lo anterior es necesario para ganarle la batalla a la crisis generada por una gran y constante incertidumbre (en lo económico, político, social y ambiental), para lo cual es importante entender que una verdadera transformación debe ser la prioridad de los líderes para poder enfrentar la gran cantidad de cambios disruptivos que se están presentando en la actualidad.

Entonces, de ahí las preguntas: ¿Cómo nos transformamos? ¿Cómo transformamos mi empresa? Lo primero que le digo a los empresarios es que transformar cualquier institución requiere tiempo, y conlleva muchos riesgos, pero es necesario comenzar cuanto antes. Toda transformación debe ser integral, liderada con sentido de urgencia y compromiso. Requiere de manejo eficiente de reuniones, y mucho trabajo de equipo. También se necesita contar con un diagnóstico completo de la empresa, que le permita a la organización identificar, después de un ejercicio de direccionamiento estratégico, soluciones innovadoras a los desafíos planteados.

¿Y las barreras para lograr la transformación? Pregunta muy oportuna. Durante el proceso de transformación es necesario ser innovador en la forma de liderar los diferentes equipos, e identificar aquellas personas que pudiesen obstaculizar la transformación por cualquier motivo, con el fin de trabajar con ellas e involucrarlas mucho en las conversaciones y decisiones.

Transformar una compañía no es sencillo, y lo que he comentado en este post es solo el inicio de un camino difícil y riesgoso, pero necesario. No hay vuelta atrás. ¿Estás preparado para enfrentar una serie de cambios al interior de tu empresa? ¿Y tú como persona, estás dispuesto a adaptarte a un nuevo ambiente, a una nueva manera de hacer las cosas, a dirigir tu equipo de forma diferente?

Sobre el manejo del cambio

A propósito de la frase que comenté en mi Post anterior, El cambio fue la única constante en los últimos dos años, quisiera transcribir en esta nota algunas frases sobre el manejo del cambio que me han inspirado, con el fin de promover conversaciones constructivas alrededor del tema. He aquí algunas:

  • “Los cambios ocurren solamente cuando las personas cambian. El crecimiento, cuando las personas crecen”: Robert Tomasko, Cinco actores en escena.

  • “A los gerentes, la dinámica del conocimiento les impone un imperativo claro: toda organización tiene que incorporar en su estructura misma la gestión del cambio. Esto significa, por otra parte, que toda organización tiene que prepararse para abandonar todo lo que hace. Los gerentes tienen que aprender a preguntar cada pocos años con respecto a todo proceso, todo producto, todo procedimiento y toda política: ¿Si no estuviéramos ya haciendo esto, lo emprenderíamos ahora, sabiendo lo que ya sabemos?  ¿Si la respuesta es negativa, la organización tiene que preguntar: Entonces que hacemos ahora?  Y tiene que hacer algo, y no decir: Vamos a realizar otro estudio: Peter F Drucker, Su Visión sobre La Administración, La organización basada en la Información, La Economía, La Sociedad,  (Bogotá: Norma, 1996), p. 75.

  • “A primary difference between winners and losers will not be the pace of change, but the ability to respond to the pace of change. Winners will not be surprised at the unanticipated changes they face; they will have developed the ability to adapt, learn, and respond. Losers will spend time trying to control and master change rather than respond to it quickly”: Dave Ulrich, Human Resources Champions, Harvard Business School Press, 1997, pag.151

  • “Change is fundamentally about feelings; companies that want their workers to contribute with their heads and hearts have to accept that emotions are essential to the new management style. The old management paradigm said that at work people are only permitted to feel emotions that are easily controllable, emotions that can be categorized as “positive”. The new management paradigm says that managing people is managing feelings. The issue isn’t whether or not people have “negative” emotions; it’s how they deal with them. In fact, the most successful change programs reveal that large organizations connect with their people most directly through values-and that values, ultimately, are about beliefs and feelings: Jeanie Daniel Duck, Managing Change: The Art of Balancing, in Managing Change-Harvard Business Review (Reprint Collection-Product # 49519), pag. 32.

  • “No es fácil que una organización se adapte a los cambios del entorno. Usted tendrá que enfrentar la lealtad a las prácticas heredadas y entender que su deseo de cambiarlas lo transforma a usted en el blanco de ataque”: Ronald Heifetz y Marty Linsky, El liderazgo en una crisis permanente, “Harvard Business Review América Latina”, Harvard Business Publishing Corporation, Vol. 78, Número 7, Julio 2009, pag. 70.

Tendencias de Consumo y la Estrategia

Leyendo el informe de Euromonitor International, “Las 10 Principales Tendencias Globales de Consumo para 2022”, https://bit.ly/3uh1nA7, me encuentro con una frase muy común: El cambio fue la única constante en los últimos dos años. Esta afirmación la hemos escuchado tantas veces que vale la pena preguntarnos si de verdad las empresas entienden el alcance de semejante mensaje.



Es una realidad que vivimos en un mundo en crisis, y no solo por la pandemia que desató una crisis sanitaria y económica en marzo del 2020. La gran velocidad con que se han producido los cambios tecnológicos durante los últimos 10 a 15 años, la feroz competencia producto de la mal llamada “globalización”, la fluctuación del dólar, los movimientos sociales como resultado del aumento de la desigualdad de los ingresos y de la riqueza (En Colombia, el 10 % de la población tiene el 70 % de la riqueza: Thomas Piketty https://bit.ly/3ubi93D), el incremento desmesurado de la corrupción en los países de latino américa, y otras muchas causas nos han llevado a vivir en un ambiente de incertidumbre permanente. Y esa será la constante, al parecer, en los próximos años.

 ¿Cómo pueden entonces los emprendedores, los empresarios, los líderes empresariales, planificar, proyectar, definir su modelo de negocios con tantos cambios, acentuados más aún con la ansiedad producto de la pandemia y de sus consecuencias?

Mi respuesta a semejante interrogación es una sola: Estrategia. Entendemos que diariamente las personas, no solo los empresarios, deben tomar decisiones basados en la información histórica, información del momento, y algunas predicciones, puesto que es imposible conocer las circunstancias del futuro. Pero como bien lo plantea Carlos Téllez (https://bit.ly/3ugZ00b) “La estrategia es una hipótesis sobre el futuro que no tiene intención de ser una predicción perfecta y, por tanto, ofrece dirección general para gestionar una empresa en su cotidianidad dentro de ese marco de referencia definido.

Por lo anterior, es relevante el estudio de Euromonitor: analizar las tendencias identificadas en el comportamiento del consumidor, que, aunque no corresponden a un sector geográfico ni grupo en especial, nos da cierta información que debemos tener en cuenta al momento de revisar nuestra Estrategia, si ya contamos con unos objetivos definidos y unas metas claras. Si no tenemos una Estrategia en nuestra organización, es el momento de pensar en definirla.

El estudio nos habla de buscadores del plan B, de nuevas alternativas de proveedores, cambios en la cadena de suministros, consumidores preocupados por el cambio climático y la huella de carbono, adultos mayores empoderados digitalmente (que antes de la pandemia no lo estaban), personas que aprecian más ahora el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, buscadores de productos y servicios con impacto en la salud física y mental, etc., y estas son solo algunas de las tendencias del consumidor para el 2022.

¿Está su empresa preparada? ¿Hace cuánto revisó su Plan Estratégico? ¿Tiene su empresa un Plan Estratégico?


Emprendedores: 3 áreas para reforzar

Liderazgo para el Cambio

¿Liderar sin riesgos?

Liderazgo en tiempo de crisis

Desaprender

Junta Directiva innovadora

Todo empieza con un sueño

Emprendedores: 3 áreas para reforzar

“Startco Caribe cerró con un potencial de US$15 millones en negocios para emprendedores” es el titular de una nota publicada en Forbes (https://bit.ly/3lek81E)  ayer viernes 26 de noviembre. Y luego confirma la nota que la mayor subasta de startups de Colombia, organizada por Starter Company, fue visitada por cerca de 3,500 visitantes en la ciudad de Barranquilla.

Agostinho Joao, Director Innovación Corporativa ISA e ISA Transelca

Que buena noticia. Me consta que fue un gran evento dado que tuve la oportunidad de visitarlo el jueves y viernes, y recorrer el recinto lleno de emprendedores, unos buscando financiación, otros mostrando sus productos y/o servicios para atraer socios estratégicos. También me encontré con varias personas interesadas en invertir en algunas de estas empresas.

Mucha creatividad, mucha inventiva, y también vi mucha pasión en las diferentes conversaciones que sostuve con los emprendedores. Pasión, que como bien la define el estratega de liderazgo Aldo Cívico en su reciente artículo publicado en La República (https://bit.ly/3o5QrlD,  es “una llama que alimenta de manera permanente el propósito, la misión y la ambición de una empresa y de sus líderes. Es la energía que da vida y apoya al emprendimiento.”

En las diferentes conversaciones que sostuve con emprendedores, les comenté sobre las tres áreas donde considero que la mayoría (no todos obviamente) deben trabajar para aumentar mucho las probabilidades de conseguir socios estratégicos o financiación. Comienzo por la gobernanza (no por orden de importancia): si quieren ser exitosos en la búsqueda de socios o de inversión, los emprendedores deben manejar sus cuentas de manera transparente y organizada para facilitar la toma de decisiones. Deben conformar un Comité Consultivo con personas independientes, sino tienen una Junta Directiva activa. Un Comité multidisciplinario que los oriente y los acompañe en lo que he denominado la “soledad del emprendedor”, especialmente en estos momentos en que la mayoría de las empresas están pensando en la famosa “Transformación Digital” para sobrevivir ante tanta incertidumbre.    

Sigo con la Estrategia, la cual debe ir alineada con el Propósito, aquello que los inspira y les marque la Visión hacia donde quieren ir. No es raro encontrarse con emprendedores que no tienen claro sus Objetivos Estratégicos, y menos las estrategias, proyectos prioritarios, y plan de acción para alcanzar sus metas propuestas.

Y termino con la parte comercial la cual me gusta dividirla en cuatro áreas: mercadeo (incluido el mercadeo digital), publicidad, ventas, y servicio al cliente. Me he encontrado con varios emprendedores a quienes les da algo de temor invertir en investigación de mercado, en contratar asesores comerciales, o crecer su fuerza de ventas. 

Hay muchas más áreas que deben reforzar los emprendedores, dependiendo de sus fortalezas y capacidades. Seguiré hablando de ellas en próximas notas en el blog.

Liderazgo para el Cambio

Los efectos de la crisis sanitaria, producto de la pandemia desatada por el Covid-19, han puesto a los empresarios a hablar mucho de la palabra Cambio. Conversando con varios de ellos, tienen claro que algo deben cambiar, pero no tienen claridad como hacerlo. Y los que tienen algo de claridad se preguntan ¿Cómo debo abordar el proceso de cambio en mi empresa? ¿Cómo debo diseñar e implementar un cambio en mi equipo? ¿Qué debo cambiar?

La gestión del cambio supone siempre un reto para los directivos de las empresas y sus colaboradores. Antes de proceder a pensar en cambios grandes en las empresas, los tomadores de decisión deben revisar a fondo su Estrategia actual, y si no tienen unas metas claras, unos objetivos estratégicos definidos, entonces deben comenzar por establecerlos. Es decir, deben comenzar por la Estrategia. 

Varios autores sobre Estrategia mencionan que la Planeación Estratégica como se conoce, no es un método muy efectivo dado que muy pocos planes se llegan a implementar, o si se implementan sus resultados no son los esperados debido a que no tuvieron en cuenta aspectos como Gestión del Cambio interno, no analizaron la capacidad de adaptación de los diferentes equipos de trabajo a los nuevos retos, no se puso en el centro de la definición y de la implementación de la Estrategia a las personas, etc.

Y es aquí donde viene el primer cambio: tenemos que cambiar la forma como hacemos el diagnóstico estratégico, y como formulamos la estrategia basada en el direccionamiento. Tenemos que poner a todos los colaboradores en el centro de la Estrategia, entendiendo que hemos entrado en una etapa de crisis permanente que necesita un liderazgo (y no solo del Gerente o dueño, sino de muchas personas dentro de la organización) que movilice a los equipos para que enfrenten las situaciones difíciles y no “fracasen en el intento”, como dice el profesor Ronald Heifetz.

Si los empresarios logran cambiar la manera de diseñar y formular su plan estratégico, pueden avanzar con más confianza a las etapas de difusión e implementación del plan. Ya lograron el primer cambio, y aquí viene el segundo:  ejecutar la Estrategia dejando a las personas que sientan el peso de la responsabilidad, fomentando la adaptabilidad, y la innovación, desarrollando nuevas capacidades en el equipo que les sirvan para implementar con éxito la Estrategia. 

Los desafíos de hoy no dependen de respuestas de las personas con autoridad, sino que requieren de una capacidad de adaptación de todas las personas que hacen parte de la institución, del poder del cambio, de nuevos aprendizajes, y no hay respuestas fáciles ni rápidas. Son problemas complejos que requieren de conversaciones difíciles y de ejercer el liderazgo, no de decir: Soy Líder.

Tengamos claro que las personas no se resisten al cambio “per se”, se resisten a las pérdidas que ese cambio les puede representar.

Definamos el «Éxito» en los negocios

Me he preguntado en los últimos días ¿Qué es tener éxito en los negocios?, ¿Qué significa ser un empresario “exitoso”? Adicional a estas preguntas, también me ronda por la cabeza el tema de negocios innovadores exitosos. ¿La innovación es solo cambiar el modelo de negocio, o generar ingresos implementando la solución a un desafío, sin tener en cuenta el efecto resultante en la sociedad en general? ¿Qué características debe cumplir una idea para convertirse en un emprendimiento innovador exitoso? 

Sin lugar a duda, muchos emprendedores han tenido la visión (y la determinación) para desarrollar nuevos modelos de negocios, nuevas maneras de hacer las cosas, y muy exitosos varios de ellos. Pero es aquí donde quisiera utilizar la frase “éxito integral y sostenible” para darle un mayor alcance al calificar de exitosos algunos de los llamados emprendimientos innovadores.

La organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó en el 2015 la muy conocida Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, un llamado universal para que todos los países y los diferentes sectores de la sociedad se movilizaran en favor del desarrollo sostenible. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y sus 169 metas conexas, van desde la eliminación de la pobreza, la importancia de la educación de calidad, la igualdad de género, hasta la búsqueda del trabajo decente y crecimiento económico.

Solo para mencionar una de las metas, veamos que dice la Agenda 2030 relacionado con los derechos laborales: “Meta 8.8  Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios.”

Es de todos conocido el entorno inseguro en que se mueven los trabajadores de las llamadas plataformas de reparto a domicilio, y ni hablar de la inseguridad y peligros para los peatones o conductores al caminar o manejar por la imprudencia de los “domiciliarios” (van en contra vía, sin luces, manejan por los andenes peatonales, etc.).

¿No le cabe algo de responsabilidad a los dueños de esas plataformas tecnológicas? ¿O el llamado “éxito” es solo conseguir un capital de riesgo suficiente para convertirse en Unicornio sin importarle las condiciones laborales de los “usuarios” de las plataformas (domiciliarios), ni de los peatones y conductores que vivimos en un riesgo permanente de involucrarnos en un accidente?

¿Ese tipo de negocio “exitoso” (hoy) es sostenible en el tiempo sin hacer ajustes importantes en su modelo, organización y funcionamiento? ¿No se debería analizar ese tipo de empresas de una manera mas integral antes de catalogarla como un “éxito”? Si, ya se que sería miope si no veo el crecimiento acelerado de esas empresas a nivel nacional e internacional, muchos empleos, inversiones, etc., pero eso no me quita la preocupación por lo que pasa alrededor de esos negocios. Algo no me cuadra.

Muchas dudas…. Muchas dudas…..

Desaprender

El liderazgo es “un viaje”. Un viaje que debe comenzar por “desaprender” para poder imaginarnos ese futuro que anhelamos, y del cual queremos hacer parte.

Pensando en cómo desaprender, desempolvé unas notas que tenía sobre Teoría U: Liderar desde el futuro a medida que emerge. El libro fue sugerido a los participantes del programa TBL (Transformative Business Leadership) del Centro de Liderazgo y Gestión, al cual fui invitado por su fundador y socio Gustavo Mutis. Su autor es Otto Scharmer, y su teoría es bastante interesante, y muy relevante en estos momentos.

El autor propone que la esencia del liderazgo radica en facilitar el desplazamiento del espacio interior desde el cual operan las personas. Y sobre ese espacio interior se sabe muy poco, y se convierte en un punto ciego en la manera como abordamos la gestión del liderazgo.

Así comienza el viaje, en forma de «U», la U de la innovación, la U del cambio. Para comenzar a desaprender, y luego aprender, Scharmer propone que debemos comenzar por descargar los patrones del pasado dejar ir creencias, conductas, patrones. Luego, con mente abierta, corazón abierto y voluntad abierta, debemos observar, escuchar para poder conectarnos. Y es así como el conocimiento emerge, conectados con el origen de la inspiración y podremos contestarnos la pregunta ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi función?

En este momento estamos en la parte más baja de la U, y si logramos conectarnos, estamos «Presentes» (Presencing), y listos para dejar venir lo nuevo, conectados con el presente y listos para el futuro que comienza a emerger.

Comenzamos entonces a subir la pendiente, con fuerzas, conocimiento y mucha creatividad, sin lastres del pasado. Hemos dejado atrás el morral lleno de piedras que cargábamos a nuestras espaldas.

Viene la co-creación, viene la acción, y es ahora cuando estamos listos para la innovación. En esta etapa tenemos una mejor perspectiva de lo que funciona y lo que no.

Este modelo de la U se podría aplicar a todo tipo de empresa (pequeña, grande o mediana), y a todo tipo de proyectos de innovación (pequeños o grandes). Pero para tener éxito en la aplicación de la Teoría U, los líderes deben crear los espacios, deben facilitar el ambiente de discusión abierta, y entender que la mente muy racional es la enemiga de la creatividad colectiva, base para co-crear el futuro que queremos ver emerger.

Alguna vez has escuchado el sonido del silencio?

Junta Directiva innovadora

Participar como miembro de una Junta Directiva conlleva una responsabilidad enorme. Y de pronto me quedo corto con el adjetivo. 

La junta, como órgano colegiado, debe estar permanentemente analizando el entorno interno y externo con el fin de buscar la alineación continua de la sostenibilidad de la institución con la estrategia.

Imagen de Augusto Ordóñez en Pixabay

Y al hablar de sostenibilidad, vale la pena mencionar aquí la definición de sostenibilidad de la Comisión Brundtland de las Naciones Unidas (*) “como lo que permite satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades propias.” Claramente se entiende que la sostenibilidad de las instituciones debe pasar por los temas ambientales y sociales, y no solo económicos, si se quiere lograr los objetivos de largo plazo definidos en la estrategia.

Así como los miembros de juntas directivas deben participar en la definición y el control del proceso estratégico, desde su diagnóstico hasta su difusión y ejecución, pasando por el direccionamiento y la formulación, de la misma manera deben tener una preocupación permanente sobre la sostenibilidad de las empresas.

Entra aquí en juego la innovación, necesaria para mantener esa alineación entre la estrategia y la sostenibilidad; se necesitan mentes abiertas en las juntas, mentes dispuestas a cambiar su mindset, a promover las discusiones inteligentes, las conversaciones profundas, y mantener conversaciones asertivas para buscar nuevos modelos de negocios, nuevas formas para generar valor, dentro del marco establecido de la sostenibilidad estratégica.

Estamos en un entorno de gran incertidumbre con grandes crisis sociales y económicas, que exigen cambios permanentes en nuestros modelos de negocios, que nos obligan a estar en vigilancia continua de la competencia, de nuevas tecnologías, de cambios en la regulación, etc. Y sólo con innovación y creatividad podremos lograr los cambios necesarios desde los órganos directivos de las empresas, responsables del direccionamiento estratégico.

(*) https://www.un.org/es/impacto-acad%C3%A9mico/sostenibilidad

¿Liderar sin riesgos?

Si quieres liderar empresas, grupos, comunidades, o instituciones, y piensas que lo puedes lograr sin asumir riesgos, será mejor que lo pienses dos veces. Liderar conlleva muchos riesgos. No importa que tengas una estrategia muy bien estudiada, con horas invertidas en definir los objetivos estratégicos, las estrategias para alcanzar las metas, el plan de acción, etc. Si, liderar conlleva muchos riesgos, y muchos de ellos personales.

Bien lo dice el profesor de Harvard Kennedy School, de la Universidad de Harvard, Ronald Heifetz en su libro Liderazgo sin Límites: “Liderar es vivir peligrosamente porque cuando usted ejerce el liderazgo, cuando conduce a las personas a través de un cambio difícil, desafía lo que ellas más aprecian: sus hábitos cotidianos, sus herramientas, sus lealtades y su manera de pensar, quizá sin poder ofrecer otra cosa que una posibilidad”.

Hace algún un tiempo, trabajando como Presidente de una empresa, tomé la decisión de sugerir a los miembros de la Junta Directiva que contratáramos una firma especializada en evaluación de Juntas Directivas y Gobierno Corporativo, con el fin de iniciar un proceso de evaluación de los perfiles de los directivos actuales, su desempeño y funcionamiento como órgano colegiado, e implementar buenas prácticas de Gobierno Corporativo. Con mi propuesta pretendía abrir un espacio de reflexión acerca de las oportunidades de mejora y obtener un diagnóstico apropiado sobre la participación de este tipo de órgano directivo en los diferentes aspectos del negocio, teniendo en cuenta que el papel fundamental de una junta directiva es agregar valor económico respetando en todo momento los aspectos sociales y ambientales.

Asumí el riesgo con mi osada propuesta, y no me arrepiento de haber tomado la decisión de proponer “semejante cambio”: una auto evaluación de su gestión como Directivo. En ese momento mi lealtad era con todas las partes interesadas o stakeholders, no solo con los miembros de junta (y además socios de la empresa), si no también con los empleados, clientes, proveedores, gobierno, sociedad civil, comunidad, etc., y conmigo mismo. Considero que un Presidente (CEO, Gerente, etc.) de cualquier tipo de organización debe estar acompañado de una Junta directiva que se destaque por su intervención directa y participativa en la definición de la estrategia, entender las tendencias del mercado, analizar las posibilidades de expansión e ingreso en nuevos negocios, promover la innovación en todos los niveles de la empresa, trabajar en la gestión de riesgos, manejo de crisis, análisis de los aspectos sociales y ambientales, entre otras funciones.

Pero me imagino que adivinaron el final de la historia: no logré avanzar con ese proceso tan importante para la compañía. Y la razón, luego de participar en dos programas de Liderazgo en la Universidad de Harvard con el profesor Heifetz, era apenas obvia: desafié lo que los directivos mas apreciaban: ”… sus hábitos cotidianos, sus herramientas, sus lealtades y su manera de pensar …”.

Si, liderar es peligroso, debes asumir riesgos, pero vale la pena porque si lo haces con convicción, respetando las ideas de los que te rodean, ayudas a la empresa y a la sociedad a resolver problemas complejos, aplicando pensamiento crítico a las diversas situaciones a las que te enfrentas diariamente, aportando soluciones a los desafíos sociales, económicos y ambientales de la actualidad.

Todo empieza con un sueño

Todo empieza con un sueño. Si, cualquier emprendimiento comienza con un sueño, y cuando vamos avanzando llegan esos personajes que nunca faltan y te dicen «ojo con el valle de la muerte». Comienza aquí el primer obstáculo mental, y es cuando comenzamos a dudar: seguimos? o mejor buscamos un empleo seguro, donde me pagan cada 15 días, recibo primas y demás beneficios?

Aunque hace algunos años yo era de los que pensaba que antes de comenzar mi propio negocio debería trabajar en una empresa, donde me «pagan por aprender», y donde me «pagan por cometer errores», he reconsiderado mi posición desde hace ya algún tiempo. Hoy viendo el éxito que han tenido muchos emprendedores ( de todas las edades…. aclaro) con ideas que se han convertido en un producto exitoso o en un servicio innovador generador de ingresos, y al estar muy cerca de muchos de ellos como su Mentor y Asesor, me he dado cuenta que necesitamos acelerar el proceso de emprendimiento de modelos de negocio con alto potencial innovador si queremos disminuir las brechas sociales y económicas existentes en los países de Latino América y el Caribe.

¿Qué viene después del sueño? Reimaginarse el futuro que estaría moldeando el emprendedor con su idea, para combatir los comentarios de los pesimistas que primero ven el «valle de la muerte» que la «montaña del éxito». Y para comenzar a escalar la montaña hacia el éxito, los emprendedores deben usar las herramientas adecuadas y tener una actitud que les permita conectarse con su mercado, aprender a contar historias, generar confianza, buscar las oportunidades, y «enamorarse del problema, y no de la solución» como dice Uri Levine, fundador de Waze.

Teniendo el sueño, la actitud, y las herramientas, sólo falta un ingrediente para combatir la «soledad del emprendedor»…. el Mentor, una guía necesaria para vencer los obstáculos sin tanto tropiezo (de que los hay los hay, con o sin Mentor), para ayudar al emprendedor a definir su Estrategia, que como bien lo dice Alejandro Salazar en su libro La Estrategia Emergente, «….la Estrategia, es ante todo, una conversación….» . Y el emprendedor necesita sostener muchas conversaciones sobre muchos temas, conversaciones donde se hagan las preguntas difíciles, conversaciones profundas donde se trabaje sobre su Propósito, para poder decir en un futuro: Todo comenzó con un sueño, y éste se hizo realidad.