Para mantenernos competitivos en momentos donde los mercados están en constante evolución, acompañados de una permanente y gran incertidumbre, debemos buscar nuevas formas de construir relaciones sólidas y duraderas con nuestros clientes.
Alba Sala, en su artículo publicado en Harvard Deusto (Núm. 4. Noviembre. 2021), titulado ¿Por qué innovación y ‘customer experience’ deben sincronizarse?, menciona lo siguiente: “El reto actual de toda compañía es cómo transformarse abrazando la digitalización; no solo desde la visión del marketing, sino desde una perspectiva mucho más estructural, afectando a todas las áreas de la empresa”. Es claro que la transformación digital y la innovación están muy relacionadas si hablamos del mundo empresarial. Al hablar de Transformación Digital nos referimos a entregar valor a nuestros clientes mediante el uso de tecnologías digitales de avanzada, y para lograr lo anterior, se hace completamente necesario innovar en la manera como abordamos los “dolores” y las necesidades de nuestros clientes.
Y agrega la autora: “Dicho reto implica una reformulación de cómo debe abordarse la nueva experiencia de consumidor: hoy, para generar ventas y preferencia, no es suficiente solo con una buena atención al cliente. El customer experience es esencial, porque incide en las emociones y sentimientos que se desencadenan en el consumidor en cada punto de contacto con la empresa. Todas estas experiencias, desde marketing a finanzas (porque el consumidor también recibe facturas), afectan directamente a la construcción de preferencia del consumidor de una marca versus otra.”
Teniendo claro que hay que avanzar en la ruta de Transformación Digital de nuestras empresas, con métodos innovadores, y adoptando un enfoque estratégico centrado en la experiencia del usuario (Customer Experience), tenemos que investigar las expectativas y deseos de nuestros clientes (analizando con detalle las estadísticas de PQRS´s – Peticiones, Quejas, Reclamos, y Solicitudes que recibimos en los Contact Centers y en cualquier punto de contacto), dando fácil acceso a nuestros clientes y usuarios para que nos contacten, capacitando a nuestros colaboradores, automatizando procesos, personalizando interacciones, y siendo proactivos en la implementación de los cambios necesarios que mejoren la experiencia del cliente en cualquiera de los puntos de contacto.
En un post pasado, Apoyando y acompañando a emprendedores, comentaba sobre el programa Comités Consultivos de la Cámara de Comercio de Bogotá. La dinámica de la iniciativa consiste en seis reuniones virtuales, una vez al mes, de los Gerentes, Socios o dueños de las empresas participantes con los tres “expertos”, término que utiliza la CCB para los Mentores que participamos en el programa. Durante esos seis meses, los mentores acompañan a los empresarios en sesiones similares a las de una Junta Directiva, quienes presentan su plan estratégico y modelo de negocio, y al mismo tiempo aprovechan la experiencia de los expertos para hacer preguntas relacionadas con su Gobierno Corporativo, Estrategia Corporativa y Comercial, desarrollo de nuevos negocios, y otras inquietudes propias de cada negocio y sector
He participado en unos seis o siete Comités Consultivos con la Cámara de Comercio de Bogotá, y uno con la Cámara de Comercio de Pereira, lo cual me ha dado la gran oportunidad de identificar los siguientes beneficios que creo obtienen las empresas participantes de estos comités:
1.-Obtienen una perspectiva externa sobre el manejo de sus empresas, al presentar a los mentores su plan estratégico, basado en las fortalezas, oportunidades, debilidades, y amenazas de sus compañías.
2.-Debido a la interacción con los diferentes mentores durante las sesiones, los empresarios adquieren nuevos conocimientos y nuevas herramientas propias del “management” que los ayuda a identificar nuevas oportunidades de mejora.
3.-Una de las características de las micro, pequeñas y medianas empresas, es que carecen de recursos internos que les impide contar con un equipo multidisciplinario para el desarrollo de las diferentes actividades (finanzas, mercadeo, talento humano, temas legales, gobierno corporativo, etc.). Una de las ventajas de los Comités Consultivos es que los Mentores son seleccionados por la Cámara teniendo en cuenta diferentes perfiles con lo cual se desarrollan conversaciones muy interesantes sobre diferentes temas que les interesan a todos los participantes.
4.-Networking: Los Mentores generalmente ofrecen su red de contactos a las empresas participantes, lo cual es muy beneficioso porque les permite construir alianzas estratégicas y nuevas oportunidades de colaboración con potenciales inversionistas, proveedores, clientes, socios comerciales, etc.
5.-Los empresarios comienzan a pensar en la importancia del Gobierno Corporativo para la sostenibilidad de sus compañías.
La automatización tecnológica de nuestras sociedades se desarrolla de forma acelerada y exponencial. La transformación digital está cambiando el mundo e intensificando la globalización. Hasta el punto en que la humanidad en su conjunto está dando pasos definitivos hacia su completa digitalización.
No importa la cultura, la lengua, el status social y educativo, la religión o el nivel de renta. Todos los seres humanos, de un modo u otro, y de una forma más o menos intensa y acelerada, estamos experimentando cómo nuestra vida personal y profesional están cambiando por la tecnología, que a su vez crece en poder y amplía sus capacidades para influir en la vida individual y colectiva de los seres humanos.
Más de cinco mil millones de personas en el mundo usan Internet. Esto significa que el 63% de la población mundial interactúa dentro de la llamada Infoesfera al estar conectada online. Además, un 58,7% de la humanidad usa las redes sociales, porcentaje que se dispara hasta alcanzar sus ¾ partes si fijamos el corte de acceso a las mismas en los 13 años. Estos datos son posibles porque el 67% de los seres humanos tiene un smartphone que utiliza habitualmente.
Al mismo tiempo, la influencia que la tecnología tiene sobre la transformación de nuestra economía es bien conocida. El surgimiento de la llamada gig economy se asocia con la aparición de plataformas tecnológicas que utilizan datos y algoritmos. Hasta el punto de que hoy en día, el modelo capitalista se define ya como un capitalismo cognitivo basado en la información que proporcionamos los seres humanos cuando interactuamos en la infoesfera y que, traducida en datos, se gestiona mediante algoritmos diseñados para dar soporte a los modelos de negocio de las plataformas. Sin embargo, la automatización paulatina de la actividad desarrollada por estas últimas va sustituyendo progresivamente el trabajo humano mediante máquinas. Bien a través de robots, bien mediante Inteligencia Artificial (IA) o Internet de las Cosas (IoT).
En 2020, el 67% de la fuerza laboral estaba en manos de seres humanos, mientras que las máquinas concentraban el 33%. La previsión es que para 2025 la aportación humana se reduzca aún más, al 53% y la maquínica crezca hasta el 47%. A ello se añade que la introducción cada vez más amplia de la IA y la robótica va provocando la paulatina desaparición de empleos desempeñados por seres humanos. No solo a nivel de las actividades económicas ocupadas por ellos, donde la automatización reemplazará al trabajo humano en la mitad de las 800 ocupaciones conocidas, sino que avanzará gracias al progreso de la IA en los ámbitos hasta ahora especializados y vinculados a la gestión del conocimiento humano.
No hay que olvidar que los avances de la IA están relacionados con el aumento de las capacidades de producción, almacenamiento y procesamiento de los datos que se producen en el contexto de las interacciones digitales del ser humano o de las maquinas entre si a través de la industria 4.0 y el IoT. Sabemos que los datos son el soporte primo de la información que impulsa la economía de plataformas que define al capitalismo en el siglo XXI. Unos datos que no dejan de crecer debido a la digitalización del ser humano que antes veíamos y al incremento de la automatización de la empresa y el conjunto de las actividades económicas, tal y como señalábamos más arriba. Prueba de ello es el despegue exponencial del volumen de datos que genera anualmente en zettabytes, que es la unidad de almacenamiento de información equivalente a 1021 bytes. En 2010 el volumen de datos que generaba la infoesfera era de 2 zettabytes. En 2015 pasó a 16 y en 2020 a 67. Las previsión para 2025 es de 180.
La gestión eficiente de este crecimiento del volumen de datos que desarrolla la infoesfera, supera las capacidades de la inteligencia humana individual y colectiva. La relación entre el aumento exponencial de los datos y el desarrollo del modelo de gig economy que impulsa el capitalismo a nivel global, está favoreciendo el desarrollo de sistemas de IA cada vez más evolucionados y autónomos. Esta circunstancia es lo que está provocando la apuesta innovadora que está detrás del empuje que experimenta en los últimos años esta tecnología exponencial y que ha fijado para 2050 alcanzar el objetivo de lo que se denomina una IA fuerte o general. Esto es, una IA con capacidades de procesamiento de información infinitamente superiores a la inteligencia humana y que, además, genere y comprenda el entorno en el que se desenvuelve al contextualizar, generar intencionalidad y ser creativa.
Hasta el momento, los progresos de la IA se basan en diseños de algoritmos que procesan, conforme a leyes lógicas, la información de que disponen. Incluso pueden aprender y alcanzar conclusiones sintéticas progresivas, reconociendo emociones humanas con gran precisión, pero no operar desde ellas y penetrar en el ámbito de la creatividad humana propiamente dicha. La cuestión está en saber qué pasará mañana. Especialmente si la IA puede evolucionar por sí misma, impulsada por procedimientos de aprendizaje reforzados y maximización de recompensas y castigos que les permita entender sus propios contextos, establecer escalas de valores para su conducta, atribuirle marcaciones de significados cambiantes a su desempeño en la realidad y alcanzar una noción de sentido común.
Para lograr esta IA fuerte o general se necesitan datos que reflejen con mayor precisión el conjunto de la capacidad cognitiva del ser humano, así como los resortes psíquicos que la hacen posible. Una labor de registro de las emociones humanas que descansa en aplicaciones cada vez más sofisticadas que permiten captar la psique mediante entornos inmersivos que sondean nuestra actividad neuronal. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con Metaverso y otras aplicaciones similares. Todas ofrecen experiencias de simulación digital de nuestra personalidad dentro de una nube que codifica la actividad psíquica que desarrollamos en ella. El horizonte que se esconde detrás del impulso de estas aplicaciones es favorecer una IA que replique nuestra inteligencia y tienda a la paulatina sustitución del ser humano en el ámbito de profesiones que tienen que ver con la creatividad.
¿Queremos que esta frontera sea rebasada también por la IA? La respuesta, en mi opinión, ha de ser radicalmente negativa porque, entre otras cosas, no me imagino un futuro sin máquinas, pero tampoco sin seres humanos. Eso significa que hay que anticipar un futuro que permita el desarrollo de entornos laborales donde el ser humano y la máquina colaboren y se complementen.
Para lograrlo es necesario que el ser humano se reserve la capacidad de liderar la creatividad en su sentido más amplio. Primero, impulsando un ámbito regulatorio que, a través de los llamados neuroderechos, nos proteja como especie frente a la lógica de sustitución que acompañe inconscientemente al fomento de una IA fuerte o general. Y segundo, favoreciendo un ámbito de conocimiento y de experiencias digitales que ofrezca al ser humano una capacitación educativa basada en el aprendizaje continuo de herramientas críticas que permitan su empoderamiento cognitivo sobre las máquinas. El objetivo es atribuir a la humanidad el liderazgo sobre la transformación digital del planeta que desarrollen las máquinas bajo la supervisión creativa y ética de aquélla.
José María Lassalle es profesor de Filosofía del Derecho en ICADE y de Gestión de la complejidad en el Instituto de Empresa.
«La transformación digital se convirtió en la válvula de escape de muchas pymes en la pandemia. Si bien ya se venían adelantando acciones para incorporar a las compañías en un ambiente que les permitiera utilizar la digitalización cómo medio de mejora empresarial, la situación sanitaria aceleró el proceso. De acuerdo con el estudio voz y actitudes de las pymes hacia la tecnología, realizado por Microsoft en 2022, a las empresas que aceleraron su transformación digital les fue mejor que a las que no lo hicieron, reportando crecimiento a través de la centralidad tecnológica. De hecho, 2/3 de las pymes encuestadas para el estudio (2.000 a nivel mundial) señalaron que aumentaron sus presupuestos de TI para el 2023, con enfoque principalmente en eficiencia operativa, marketing y retención de clientes.»…..
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«La transformación digital es un camino hacia la generación de oportunidades para las pymes, pero es necesario generar estrategias en el ecosistema que les permitan fortalecer habilidades y utilizar la digitalización cómo pieza clave en el quehacer empresarial.»
“Un aumento de 10% en la cobertura de banda ancha haría crecer el PIB 1,6%” (La República, diciembre 21, 2022). El anterior es el título de una noticia que llama la atención, y se refiere a un estudio de la Universidad Nacional que afirma que, si se quiere mejorar las variables socioeconómicas en el país, como empleo, salud, educación y producción, el gobierno debe promover y facilitar el incremento en el uso de los servicios móviles de voz y datos. Pero también menciona el estudio que el espectro de 1,900 MHz es tres veces más caro en Colombia, que en el promedio de la región LATAM.
Otro dato: una encuesta realizada por la firma sueca Ericsson identificó las tendencias del futuro y concluye la firma que para el 68% de los responsables de la toma de decisiones, la disposición a la transformación digital es clave para el éxito de las empresas al 2030 (Revista Portafolio: “Transformación Digital: acelerar o perecer”, Marzo, 2021).
Si queremos avanzar en innovación en telemedicina, educación, energías renovables, agroindustria, etc., tenemos que pensar en fomentar la cultura digital al interior de las instituciones (sector público o privado), y de la mano con la academia. La Transformación Digital debe estar en el centro de todas nuestras decisiones. Mejorar y optimizar procesos, y adoptar metodologías ágiles apalancadas en las tecnologías de la 4RI (Cuarta Revolución Industrial) tales como Inteligencia Artificial (IA), Internet de las cosas (IoT), robótica, machine learning, entre otras, harán parte obligada de las estrategias de las instituciones.
Pero como lo menciona Samuel Hoyos, presidente de Asomóvil, para fomentar y jalonar el crecimiento económico, el desarrollo social, la inclusión y los indicadores de salud y educación, el costo del espectro debe ajustarse a los parámetros internacionales, o de lo contrario es imposible cerrar la brecha digital.
En una nota escrita en mayo de este año, ¿Estás listo para Gestionarte a ti mismo?, comentaba la necesidad de mantener viva la curiosidad con el fin de mantenernos productivos durante nuestra vida laboral. Y lo mencionaba en relación con el artículo de Peter F. Drucker, considerado como uno de los pensadores más influyente del mundo en el campo de la administración de empresas, titulado “Gestionarse a sí mismo” (Harvard Business Review América Latina -1999.
Vuelvo a esa nota dado que me sigue despertando la curiosidad el hecho de que como seres humanos tendemos a dedicar tiempo y esfuerzos en reconocer e intentar superar nuestras debilidades, cuando los estudios nos indican que lo que debemos es cultivar nuestras fortalezas, trabajar en ellas. Lo anterior no quiere decir que debemos ignorar nuestras debilidades, lo que tenemos que hacer es reconocerlas para luego tratar de aprender a manejarlas.
Pero ¿cómo descubrimos nuestras cualidades y dones singulares? ¿cómo desarrollamos nuestras fortalezas para enfrentar los cambios que debemos fomentar para lograr la Transformación Digital necesaria en las instituciones?
Es de tal magnitud lo que estamos presenciando en términos de Transformación Digital, que la única manera que podemos lograr con éxito ese ingreso a la Cuarta Revolución Industrial es mediante la transformación de las personas, para perfeccionar el talento existente con nuevas habilidades y nuevos conocimientos.
Volvemos a la “curiosidad”: para reconocer nuestros dones singulares tenemos que experimentar, actuar, perder el miedo al fracaso, apoyarnos en compañeros de trabajo para que nos apoyen en aquellas tareas en las cuales no somos buenos, investigar dentro de nosotros mismos, conocernos. Por último, y no menos importante, debemos tener muy claro que nos gusta, que nos atrae, que nos inspira, y cuáles son nuestros deseos más profundos, con el fin de prepararnos para el desarrollo de nuestros talentos.
Hace unos días fui invitado al evento “Una colaboración para el desarrollo sostenible”, que tuvo como escenario a la Universidad del Norte, organizado por la Fundación Santo Domingo (FSD) en alianza con el Centro de Desarrollo Internacional (Center for International Development-CID), de la Universidad de Harvard.
La conferencia principal estuvo a cargo del Profesor de la Universidad de Chicago y Premio Nobel de Economía (2019) Michael Kremer, quien además es el director fundador del Development Innovation Lab del Becker Friedman Institute for Economics. El objetivo principal de la alianza, según explicó el director del CID, Asim Khwaja, es el de promover proyectos que generen soluciones educativas a los desafíos del siglo XXI, contribuyendo al mismo tiempo al cierre de brechas de aprendizaje para todos los niños, niñas y jóvenes en Colombia.
Fue un espacio donde los conferencistas expusieron sus opiniones relacionadas con la importancia de la innovación en la educación, y su impacto en el desarrollo sostenible del país.
El Profesor Kremer ha centrado gran parte de su investigación en la reducción de la pobreza, relacionada con la economía de la salud y la educación. Compartió el Premio Nobel de Economía en 2019, junto Esther Duflo y con Abhijit Banerjee, ayudando a establecer la efectividad de los ensayos controlados aleatorios para probar las medidas de lucha contra la pobreza.
De acuerdo con WIPO (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), “La innovación médica afecta a todas las personas en el planeta. Promete nuevas maneras de prevenir, diagnosticar y supervisar los problemas de salud, así como nuevos medicamentos y dispositivos para abordar el tratamiento de las enfermedades y curarlas. La innovación médica también supone el enriquecimiento de los conocimientos y la transformación del proceso y los modelos de negocio existentes para atender mejor las necesidades y las expectativas cambiantes.”
Y analizando el tema de la innovación en la educación, traigo a colación esta frase de Samuel Berlinski, economista líder del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “La crisis del COVID-19 presentó una oportunidad única para lograr soluciones a gran escala en materia de alfabetización y enseñanza de matemáticas para los niños de todo el mundo. Pero no hemos estado a la altura del desafío. No porque no quisiéramos mejorar el aprendizaje de nuestros niños, sino porque no estaban dadas las condiciones para la enorme ola de innovación requerida. Es hora de que los gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico y las organizaciones multilaterales trabajen en pos de una solución mundial a la crisis del aprendizaje estableciendo las bases para la I+D en la educación.”.
Leyendo los dos párrafos anteriores, se ve claramente que los experimentos de campo cuidadosamente diseñados por Kremer y su equipo, deben ser fuente de inspiración para las diferentes instituciones (públicas y privadas) para que evalúen de manera sistemática sus programas tendientes a combatir la pobreza.
Es clara la importancia de generar políticas públicas basadas en evidencia, ensayos controlados aleatorios, según Kremer, y promover la investigación como herramienta fundamental para ayudar a las instituciones en la toma de decisiones.
He tenido la fortuna de haber sido invitado desde el año 2021 a participar en el programa Comités Consultivos de la Cámara de Comercio de Bogotá, donde más de 120 empresas se han beneficiado de la asesoría gratuita de más de 78 expertos (Mentores) quienes hemos donado en conjunto más de 300 horas de asesoría. La finalidad del programa es crear un espacio similar al de una Junta Directiva, donde un grupo de expertos en diferentes campos compartimos conocimientos y experiencia con los empresarios participantes, con el ánimo de orientarlos en la definición de la estrategia y en la gestión de sus empresas en tiempos de crisis.
La dinámica consiste en reuniones mensuales con la participación de los empresarios y los Mentores, de manera virtual durante seis meses, y en el transcurso de las reuniones se acompañan a los empresarios para resolver algún problema en su compañía, o en el logro de alguna iniciativa concreta que se haya planteado. https://bit.ly/3CX4CRF
También he estado en permanente contacto con emprendedores desde el año 2015 cuando me invitaron a pertenecer a la red de Mentores de Endeavor, “organización sin ánimo de lucro que lidera el movimiento global de emprendimiento de alto impacto”. ¿Cómo lo hace Endeavor? Impulsando la economía local al seleccionar, asesorar y potenciar emprendimientos con el fin de transformar esas empresas en organizaciones de alto impacto, generando oportunidades que fomentan el desarrollo del país (https://www.endeavor.org.co/quienes-somos/).
Durante estos 7 años he aprendido muchísimo con cada uno de los proyectos en que he participado como Mentor de Endeavor, he visto crecer a varios de ellos, los he visto conectarse, transformarse, y he visto también como cada una de esas compañías ha puesto su grano de arena para impulsar el desarrollo económico de la región. Y me alegra ser parte de ello.
También he visto crecer el ecosistema de emprendimiento e innovación en Barranquilla y en la región Caribe, jalonado por iniciativas como las de Endeavor, iniciativas que han inspirado a otras instituciones a trabajar con los emprendedores en sus diferentes etapas.
Pertenecer al Networking de Endeavor es como pertenecer a un club, a un grupo de personas interesadas en la innovación y en el emprendimiento, y a la vez interesados en ver a emprendedores de todo tipo de negocios avanzar en la dura carrera de crear empresa, de crear empleo, de apoyar el desarrollo económico de la región y del país.
El apoyo a los emprendedores, y el acompañamiento para que definan y ejecuten su estrategia de negocios en momentos de incertidumbre permanente, es vital para que puedan liderar su crecimiento, y para que tengan la capacidad de movilizar a sus colaboradores, para enfrentar los problemas difíciles, generando el cambio que el sistema social necesita. Y esto sólo es posible, en la medida que las personas se hagan cargo del problema y responsables de su solución.
Te invito a apoyarte en mentores, a conformar el Comité Consultivo en tu empresa, para que consolides tu negocio de la mano de expertos en diferentes disciplinas, con lo cual podrás crecer y fortalecer tu emprendimiento.
Una de las principales tareas de todo Mentor, así como también de un integrante de un Comité Asesor o de Junta Directiva, es la de hacer esas preguntas difíciles que pueden llegar a incomodar a los gerentes, a los socios, o a los integrantes del equipo directivo.
Con el fin de mejorar el proceso de la toma estratégica de decisiones, es necesario cuestionar todo aquello que permita ampliar la perspectiva de los que toman decisiones, y mediante el pensamiento crítico se puede lograr la formulación de las preguntas acertadas, aquellas que inspiran a una reflexión profunda sobre los diferentes escenarios en que se mueven, y se pueden mover, las instituciones.
Fran Chuan y David Cerdá en su artículo “Pensamiento crítico, el gran olvidado de los comités de dirección“ (Harvard Deusto Business Review, Número 324, Julio-Agosto, 2022), mencionan que es necesario tener en cuenta cinco conductas para que el liderazgo y la cultura empresarial reflejen la importancia del pensamiento crítico en equipo. Y la primera de ellas es la búsqueda de nuevas respuestas: “La pregunta, sobre todo la pregunta abierta, es el elemento fundamental y detonante del pensamiento crítico. Más preguntas, más cuestionamientos no tradicionales, darán lugar a otras respuestas para los desafíos cotidianos”.
¿Qué nos motiva a hacer preguntas constantemente? La búsqueda del qué, el por qué y el para qué detrás de cada idea o propuesta, comentan Chuan y Cerdá. Y es que las principales personas que deben estar cuestionando permanentemente los procesos y la forma de hacer las cosas, son los líderes de las organizaciones. De esa manera despiertan la curiosidad en los diferentes equipos, y promueve que los colaboradores se pregunten frecuentemente ¿hay una manera mejor de hacer las cosas? Es de todos conocido que lo que funcionaba bien (¿o regular?) en el pasado puede que no sea aplicable en la actualidad.
Las preguntas son parte de la caja de herramientas que tienen los líderes de las instituciones si quieren lograr el cambio transformador necesario para enfrentar los grandes retos a los que se enfrentan permanentemente. Retos acompañados de una gran incertidumbre.
Los líderes verdaderamente estratégicos están pensando siempre en el futuro, y valoran mucho a los colaboradores que se salen de su “zona de confort”, cuestionando las decisiones de sus pares, jefes, etc., siempre que sirva para inspirar a una reflexión profunda, y ayude a enriquecer el debate.
Termino este Post con una definición, entre tantas, que me ha gustado de lo que es el pensamiento crítico: “El pensamiento crítico, por definición, es un proceso en donde el individuo usa la razón para dirigir su pensamiento de forma que cuestiona afirmaciones o las emociones con la finalidad de llegar a la postura más razonable sobre un tema”.https://bit.ly/3bTjZzq
Peter F. Drucker, reconocido como el padre de la administración moderna, publicó un artículo fantástico titulado “Gestionarse a sí mismo” (Harvard Business Review América Latina -1999). Me gusta leerlo cuando quiero refrescar algunas ideas, y a pesar de que fue escrito hace años, considero que casi todo lo allí expuesto por Drucker se mantiene vigente.
Comienza por decir: “Vivimos en una época de oportunidad sin precedentes: si se tiene ambición e inteligencia, se puede llegar a la cima de la profesión escogida, sin importar dónde se comenzó.” Totalmente válido. Las oportunidades están, muchas veces frente a nuestros ojos, pero no las vemos. Nos hemos acostumbrado a ser algo pesimistas, especialmente en estos momentos de gran incertidumbre. Y como nos lo recuerda Aldo Cívico (Antropólogo y estratega de liderazgo, además de ser columnista en diarios nacionales): “Lo contrario del pesimismo no es el optimismo sino la curiosidad”.
Entonces yo me tomo el atrevimiento de agregarle la palabra “curiosidad” a la frase de Drucker: …si se tiene ambición, inteligencia ycuriosidad …. Por aquello del pesimismo, Drucker comenta que la mayoría de las personas creen saber en qué son buenas, pero que por lo general se equivocan. Y, además, se concentran en mejorar sus debilidades, cuando deben concentrar sus esfuerzos en sus fortalezas.
Es obvio que debemos conocer nuestras debilidades, pero debemos gastar el mínimo esfuerzo posible en mejorar área de baja competencia, y más bien situarnos donde las fortalezas puedan producir resultados, nos dice el gran filósofo de la administración.
Otro de los temas mencionados en el artículo es el del aprendizaje. Debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo aprendo? Y aquí nos invita a preguntarnos ¿Aprendo escuchando, leyendo, haciendo, o escribiendo? No todos nuestros colaboradores aprenden de la misma manera, así que, si queremos lograr verdaderas transformaciones en nuestras instituciones, debemos entender cómo funciona el equipo, y como logramos obtener los mejores resultados de cada individuo. Y cada miembro del equipo debe “gestionarse a sí mismo”, entender cómo aprende, ¿cómo trabaja (en quipo o solo) ?, ¿funciono mejor como asesor o como tomador de decisiones?, ¿me desempeño bien bajo presión?
Continúa Drucker con temas de igual importancia como los valores, nuestra contribución a las instituciones a las cuales pertenecemos, y sobre la responsabilidad de las relaciones.
Y aquí regreso al tema de la curiosidad, para reforzar el título de la nota del profesor austríaco: necesitamos ser muy curiosos para gestionarnos a nosotros mismos, respondernos varias preguntas, para luego desempeñarnos a partir de nuestras fortalezas, no de nuestras debilidades, con el fin de mantenernos productivos durante nuestra vida laboral.