Fui invitado como panelista al foro “La Ruta al 2030: ¿Qué se viene para una región global?”, organizado por Revista SEMANA en la ciudad de Barranquilla. El evento convocó a líderes empresariales, autoridades locales, expertos en desarrollo regional y representantes del ecosistema de innovación y emprendimiento, con un objetivo común: visibilizar la hoja de ruta que proyecta el futuro de Barranquilla y el Atlántico al año 2030, fortaleciendo su competitividad, su infraestructura, su oferta en talento humano e innovación, para consolidar a la región como un destino de primer nivel para el turismo y los negocios.

Agradezco a Revista SEMANA, a los patrocinadores y organizadores del evento, y a los demás panelistas por la oportunidad de participar en una conversación estratégica que toca temas fundamentales para el presente y el futuro de nuestra región.
Como cierre del foro, hubo un conversatorio muy enriquecedor entre el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, y el gobernador del departamento del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, donde se compartieron avances, retos y una visión compartida de transformación para el Caribe colombiano.
Debido a que, como en todo panel, el tiempo fue limitado y no permitió desarrollar en profundidad cada tema, amplío en este artículo algunas de las ideas que planteé —y otras que quedaron por decir—, con el fin de aportar a la conversación sobre el futuro de Barranquilla y el Atlántico hacia el 2030.
Estas reflexiones nacen de mi experiencia como mentor de emprendedores, consultor estratégico, miembro de juntas directivas y asesor de comités consultivos para empresas e instituciones en Colombia y América Latina.
1. Ecosistema de emprendimiento innovador: de lo disperso a lo orquestado
¿Qué tipo de ecosistema necesita Barranquilla y Atlántico para que el emprendimiento innovador sea un motor real de competitividad hacia el 2030?
Barranquilla necesita pasar de tener iniciativas dispersas a construir un ecosistema realmente orquestado, con visión regional, gobernanza compartida y una agenda clara de resultados. El ecosistema no es solo una suma de incubadoras o eventos, sino una red viva de relaciones, capacidades y confianza.
Necesitamos instituciones que jueguen roles distintos pero coordinados:
- Universidades que formen talento pertinente y relevante.
- Empresas que compren innovación y actúen como clientes tempranos.
- Estado que facilite, no entorpezca.
- Redes de mentores y consultores que acompañen estratégicamente a los emprendedores más prometedores.
Además, debemos pasar del apoyo transaccional a un acompañamiento con propósito: mentorías de calidad, liderazgo emprendedor, redes de valor reales. No se trata solo de financiación o formación. Desde mi experiencia como mentor en Endeavor, Founder Institute, Cámara de Comercio de Bogotá, FiveOne Labs y Caribe Exponencial, he visto que los emprendedores que escalan no solo tienen producto, sino también una narrativa potente, un equipo comprometido y acceso continuo a redes de confianza.
Y, sobre todo, si queremos que el emprendimiento sea un motor real de competitividad, debemos integrarlo a los sectores estratégicos del territorio: energía, salud, logística, turismo, agro industria. Activar retos de innovación abierta, compras públicas inteligentes, licitaciones inclusivas y alianzas productivas que conecten startups con desafíos reales.
2. Transformación digital: más que tecnología, un cambio de mentalidad
¿Cómo puede la región acelerar su adopción tecnológica y garantizar que tanto grandes empresas como startups se beneficien de ella?
Transformación digital no es adoptar tecnología por moda. Es repensar modelos mentales, procesos, cultura organizacional y liderazgo. La región necesita una agenda público-privada que asuma lo digital como una palanca de competitividad transversal, no como un accesorio opcional.
- Las grandes empresas deben actuar como tractoras del cambio, invirtiendo, colaborando con startups y desarrollando a sus proveedores.
- Las MiPymes requieren acompañamiento en diagnósticos, rutas digitales y herramientas accesibles.
- El sistema educativo debe formar talento digital desde la base, con habilidades técnicas y blandas.
- Se deben crear zonas de innovación regulatoria (sandbox) y living labs sectoriales donde se piloteen tecnologías reales en contextos reales.
Una herramienta poderosa es que las grandes empresas adopten programas de desarrollo de proveedores, que incluyan formación, mentoría, cofinanciación de tecnología y acceso preferente a plataformas. Eso acelera la digitalización de las MiPymes clave y eleva la competitividad del ecosistema completo.
3. Atracción de inversión: más allá de los incentivos
¿Qué condiciones son indispensables para que Barranquilla y el Atlántico resulten atractivos a capitales nacionales e internacionales interesados en innovación y crecimiento sostenible?
Los inversionistas —sean locales, nacionales o globales— ya no invierten solo en proyectos: invierten en ecosistemas que funcionen. Buscan confianza institucional, gobernanza seria, reglas claras y liderazgo visible.
Es clave distinguir lo que todos buscan:
- Confianza institucional y continuidad.
- Participación real de tomadores de decisión (no solo representantes sin poder).
- Talento capacitado, bilingüismo y calidad de vida (salud, seguridad y educación).
- Infraestructura competitiva (energía, conectividad, urbanismo).
- Ecosistema articulado, no fragmentado.
Un punto crítico: la ausencia de tomadores de decisión en los espacios de articulación. Gobiernos, universidades y empresas delegan a representantes sin poder real. Eso ralentiza la toma de decisiones, debilita la continuidad y frustra la colaboración. Si queremos atraer inversión seria, debemos mostrar que la región toma decisiones de forma conjunta, ágil y estratégica.
4. Talento, innovación y digitalización: tres engranajes de una misma máquina
¿Cómo puede la región articular estos tres ejes para convertirse en un hub de emprendimiento y negocios de alto impacto en América Latina?
Debemos dejar de tratar estos temas como silos. Son tres engranajes de una misma máquina. No hay innovación sin talento. No hay digitalización sin cultura organizacional. Y no hay emprendimiento de alto impacto sin articular todo lo anterior.
Recomendaciones clave:
- Construir una hoja de ruta compartida entre empresa, academia, gobierno, y sociedad civil.
- Apostar por sectores con tracción: energía, salud, logística, turismo, agro industria.
- Alinear formación de talento con esas apuestas.
- Fomentar el intraemprendimiento corporativo y conectarlo con retos de innovación abierta.
- Crear Centros de Desarrollo y Transformación sectoriales, donde confluyan academia, empresa y startups.
- Trabajar transversalmente en industria 5.0, innovación abierta, internacionalización y comunicación estratégica.
La región necesita no solo ideas, sino estructuras que conviertan esas ideas en acción. Si logramos eso, Barranquilla no será solo una ciudad con potencial… será un referente regional.

Conclusión
El año 2030 no está tan lejos. Lo que hagamos —o dejemos de hacer— en estos próximos cinco años definirá si Barranquilla y el Atlántico consolidan su lugar como una región global o si quedan atrapados en narrativas del pasado. El talento existe. Las oportunidades también. Lo que falta es ejecución inteligente, liderazgo compartido y visión estratégica de largo plazo.
Gracias nuevamente a SEMANA, a los organizadores, patrocinadores, panelistas y asistentes por abrir este espacio de conversación. Estoy convencido de que la mejor forma de predecir el futuro… es construirlo juntos.
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