Hace unos días fui invitado al evento “Una colaboración para el desarrollo sostenible”, que tuvo como escenario a la Universidad del Norte, organizado por la Fundación Santo Domingo (FSD) en alianza con el Centro de Desarrollo Internacional (Center for International Development-CID), de la Universidad de Harvard.
La conferencia principal estuvo a cargo del Profesor de la Universidad de Chicago y Premio Nobel de Economía (2019) Michael Kremer, quien además es el director fundador del Development Innovation Lab del Becker Friedman Institute for Economics. El objetivo principal de la alianza, según explicó el director del CID, Asim Khwaja, es el de promover proyectos que generen soluciones educativas a los desafíos del siglo XXI, contribuyendo al mismo tiempo al cierre de brechas de aprendizaje para todos los niños, niñas y jóvenes en Colombia.

Fue un espacio donde los conferencistas expusieron sus opiniones relacionadas con la importancia de la innovación en la educación, y su impacto en el desarrollo sostenible del país.
El Profesor Kremer ha centrado gran parte de su investigación en la reducción de la pobreza, relacionada con la economía de la salud y la educación. Compartió el Premio Nobel de Economía en 2019, junto Esther Duflo y con Abhijit Banerjee, ayudando a establecer la efectividad de los ensayos controlados aleatorios para probar las medidas de lucha contra la pobreza.
De acuerdo con WIPO (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), “La innovación médica afecta a todas las personas en el planeta. Promete nuevas maneras de prevenir, diagnosticar y supervisar los problemas de salud, así como nuevos medicamentos y dispositivos para abordar el tratamiento de las enfermedades y curarlas. La innovación médica también supone el enriquecimiento de los conocimientos y la transformación del proceso y los modelos de negocio existentes para atender mejor las necesidades y las expectativas cambiantes.”
Y analizando el tema de la innovación en la educación, traigo a colación esta frase de Samuel Berlinski, economista líder del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “La crisis del COVID-19 presentó una oportunidad única para lograr soluciones a gran escala en materia de alfabetización y enseñanza de matemáticas para los niños de todo el mundo. Pero no hemos estado a la altura del desafío. No porque no quisiéramos mejorar el aprendizaje de nuestros niños, sino porque no estaban dadas las condiciones para la enorme ola de innovación requerida. Es hora de que los gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico y las organizaciones multilaterales trabajen en pos de una solución mundial a la crisis del aprendizaje estableciendo las bases para la I+D en la educación.”.
Leyendo los dos párrafos anteriores, se ve claramente que los experimentos de campo cuidadosamente diseñados por Kremer y su equipo, deben ser fuente de inspiración para las diferentes instituciones (públicas y privadas) para que evalúen de manera sistemática sus programas tendientes a combatir la pobreza.
Es clara la importancia de generar políticas públicas basadas en evidencia, ensayos controlados aleatorios, según Kremer, y promover la investigación como herramienta fundamental para ayudar a las instituciones en la toma de decisiones.